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INVITACIÓN 30 DE AGOSTO Jornada de movilización por el Día Internacional del Detenido Desaparecido



Medellín, 28 de agosto de 2014. Organizaciones de víctimas y organizaciones sociales con el apoyo del Museo Casa de la Memoria hacemos un extenso llamado a la comunidad para que nos acompañen el próximo sábado 30 de agosto en la marcha – plantón que se realizará en el marco del Día Internacional del Detenido Desaparecido.

Hora: 9am
Recorrido: Caminaremos desde Parque Bolívar hasta el Museo Casa de la Memoria.

¿Por qué marchamos?
Las víctimas soñamos con la Paz sin desaparecidos y sin impunidad.

Si usted se entera que un integrante de la fuerza pública —policía o militar—, un funcionario público o un particular que actúa con la complicidad, apoyo o aprobación de cualquier agente del Estado, captura a una persona, la priva de la libertad, se niega a dar información sobre su paradero, la tortura y finalmente la asesina y oculta su cadáver, entonces usted sabrá que se cometió una desaparición forzada, es decir uno de los crímenes más crueles y una grave violación a los derechos humanos.

La desaparición forzada constituye en sí misma la negación del ser humano. El derecho internacional ha considerado que esa práctica constituye un “ultraje a la dignidad humana” y una “grave ofensa de naturaleza odiosa a la dignidad intrínseca de la persona humana”. Es un crimen generalizado y sistemático utilizado como arma de terror y control social contra opositores políticos, luchadores sociales, dirigentes populares y población civil de zonas rurales y urbanas.

Cuando una persona es víctima de desaparición forzada se le violan muchos derechos: el derecho a la libertad, a la vida, a la dignidad, a la seguridad, a la protección, entre otros. Al sacarlo del amparo de la Ley se le deja en total vulnerabilidad y se le niega toda la humanidad.

Además se vulneran derechos de todo su núcleo familiar que también se convierte en víctima que en la mayoría de los casos pasan el resto de la vida buscándolos y en constante tortura al no tener razón alguna de lo que pudo haber pasado con sus seres queridos.

En Colombia se han cometido miles de crímenes de desaparición forzada. De acuerdo con el Registro Único de Víctimas a la fecha se contabilizan 147.177 en todo el país. El departamento de Antioquia y la ciudad de Medellín siguen siendo los sitios donde más desapariciones forzadas se cometen.  En los últimos cuatro años ya suman más de 1.500 personas víctimas, de las cuales 270 fueron en el 2013, es decir que 270 hogares en la ciudad siguen buscando a un ser querido. La mayoría de las personas víctimas de desaparición forzada va a parar a cementerios y fosas clandestinas para que no sean encontrados. Uno de estos lugares son las escombreras y areneras en la Comuna 13, donde se presume que existen centenares de víctimas que aún no han sido buscadas ni encontradas. Mientras tanto la montaña se sigue llenando de escombros que tapan la verdad, la justicia y la dignidad.

Por tanto, demandamos del Estado colombiano el reconocimiento de su responsabilidad en las desapariciones forzadas cometidas en el país y su compromiso para que nos devuelvan vivos a nuestros seres queridos como vivos se los llevaron, su búsqueda seria y sin más dilaciones, o la entrega digna de sus restos si fueron asesinados en su cautiverio.

También solicitamos, de cara al proceso de paz en la Habana, que al crearse una Comisión de la Verdad en Colombia,  se forme una subcomisión exclusiva para investigar las desapariciones forzadas; así como sus causas, desarrollos, responsables y graves consecuencias, dinámicas regionales, económicas y políticas.
La subcomisión debe tener en cuenta impactos específicos y diferenciados sobre las comunidades, la sociedad y los efectos desproporcionados sobre las mujeres para elaborar recomendaciones para garantizar la no repetición de este delito.

Esta subcomisión debe estar integrada por representantes de organizaciones internacionales, de víctimas de desaparición forzada y especialistas y tener presencia en las regiones y lugares afectados.

Esto implica dos cosas, por un lado, socavar las estructuras de poder estatal y paramilitar responsables de estos casos, y por otro, contrarrestar la indiferencia social y el miedo generalizado a través de pedagogías de memoria en currículos escolares, medios de comunicación, entre otros.

Este programa debe incluir como tareas imprescindibles para la construcción de una paz estable, duradera:

1.    La depuración administrativa de la Fuerza Pública y de los organismos de inteligencia de agentes involucrados en violaciones de Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario, y la aplicación de sanciones ejemplarizantes a funcionarios e instituciones públicas que por negligencia o complicidad permitieron la ocurrencia de estos hechos o su no investigación e impunidad.
2.    La erradicación y desmonte de los grupos paramilitares –desde los años 70 a la fecha- que en asocio o por omisión del Estado colombiano han cometido o siguen cometiendo desapariciones forzadas de miles de colombianos.
3.    La creación de un mecanismo de verificación para la búsqueda, identificación y dignificación de las víctimas de desaparición forzada, y la aprobación de una política y una legislación para la búsqueda, recuperación, e identificación de personas no identificadas en cementerios oficiales, fosas clandestinas y ríos, así como la búsqueda de las niñas y mujeres desaparecidas y garantías de investigación de todas las formas de violencia sexual que hayan sufrido en su cautiverio.

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