Cuenta... El código de la impunidad

Creemos que el desmonte del ESMAD -entre otras- es fundamental para el desenvolvimiento de un escenario de paz. No puede haber paz si la forma en que se trata el descontento y la organización social es a punta de balas y gases. Aportamos a la construcción de paz con este manual sumándonos a las númerosas iniciativas de diversos sectores que pretenden denunciar y promover el cierre de este grupo o cualquiera que actúe y pretenda cumplir sus mismos objetivos.



El ESMAD está compuesto por tres elementos: La institución, la formación, y los individuos. Es por esto que el amonestamiento o expulsión de un policía involucrado en ataques o su judicialización no es suficiente ni garantiza la no repetición de las violaciones a los DDHH, puesto que sus prácticas criminales no derivan del estado de ánimo del agente, sino de su entrenamiento en el uso de tácticas y armamento altamente lesionantes, a quienes además en su formación se les fomenta un odio ciego hacia grupos sociales -estudiantiles, indígenas, campesinos- que son vistos como enemigos y obstáculos para lo que llaman "progreso". Estos valores se reproducen constantemente con cada nuevo contingente que sale de las escuelas de una institución nefasta con una tradición que históricamente (así como las demás fuerzas represivas) se ha enfocado en la práctica a golpear, atemorizar, matar y apresar al pueblo en sus iniciativas por transformar la sociedad.


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La consecuencia de una lata de gas disparada directamente hacia la cara es la misma, haya sido lanzada por el ESMAD, un efectivo de la Fuerza Disponible o un soldado. En ese sentido al pueblo no le sirve que el día de mañana digan que han disuelto al ESMAD cuando será la Fuerza Disponible (ya sucede) con su mismo entrenamiento, táctica, armas y armaduras -esta vez de color verde- quienes disparen los gases que asfixian hasta la muerte, las granadas aturdidoras que mutilan y las balas de goma que nos sacan los ojos (además de las consecuencias el armamento no convencional).

De la misma manera que el "extinto" DAS, el problema no son sólo los funcionarios, ni las tres letras de la organización, sino la vocación y prácticas sistemáticas de un organismo que respondía directamente al paramilitarismo no solo por casualidad ni corrupción sino por tener objetivos compartidos. En ese sentido una respuesta eficaz tiene que tener en cuenta los tres elementos ya descritos, que pasan por la forma en que se dialoga con el descontento social y por la construcción de una nueva institucionalidad desde abajo, forjada por y para la gente.

Conoce el manual acá: https://policiaasesina.wordpress.com/




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