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Segovia un pueblo que resiste al olvido


“Estaba al borde de un cantero, una flor amarilla cualquiera. Me había detenido a encender un cigarrillo y me distraje mirándola. Fue un poco como si también la flor me mirara, esos contactos, a veces... Usted sabe, cualquiera los siente, eso que llaman la belleza. Justamente eso, la flor era bella, era una lindísima flor.” Julio Cortázar _una flor amarilla.



 durante la marcha en Segovia Antioquia _ Noviembre de 2010.
foto: Diego Delgado.


Segovia un pueblo que resiste al olvido

Los pasados 11, 12 y 13 de noviembre de 2010, 22 años después de que un grupo de paramilitares arrebatara la vida a 43 personas y dejara heridas a cerca de un centenar,  las calles de Segovia se llenaron de nuevo de ese color  amarillo y verde que en un momento de la terrible historia que nos alberga en este país, significó un grito de esperanza, libertad y justicia.  Centenares de campesinos, de dirigentes sociales y sobrevivientes del genocidio por parte del estado Colombiano sobre el grupo político de la U.P. marcharon de nuevo por Segovia, Antioquia,  buscando en sus calles  manchadas de sangre y horror reconstruir aquella noche del 11 de noviembre de 1988, cuando las balas y la lluvia pintaron de color rojo estas ricas tierras del nordeste antioqueño, gracias a ordenes de políticos corruptos y la complicidad de los grupos armados estatales. En un acto de memoria que comenzó con la siembra de unos árboles que representan cada víctima,  una plegaria al cielo para instar que recuerde este valle lleno de lágrimas y una marcha que se realizó desde el coliseo del municipio,  pasó por el parque central y recorrió las calles donde llegó  la amargura en la que nos estremecimos buscando en el recuerdo la memoria de los que aun se resisten al olvido.  



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